Panic in the Sewers
based on a novel by Alexander Rodin
By Jetfire (13/09/1997)
Corriente, era un lunes corriente, al
menos tan corriente como lo podría ser en la Barcelona de
finales del siglo XX. Pero no era corriente para Augusto
Fernández, estibador en el puerto.
No lo era porque había decidido dejar
de fumar, no lo era porque el Real Madrid había perdido el
partido el domingo anterior, y no lo era porque era el día de su
Muerte. No, definitivamente, no era un lunes corriente.
Ajeno a esta última circunstancia,
fumaba su último pitillo apoyado en una pared del exterior del
almacén cuando unas garras peludas le desgarraron el cuello y lo
arrastraron hasta la cloaca más cercana.
En el coche, Harris fumaba un pito y
Jack acariciaba un bate de béisbol mientras se dirigían a la
comisaría de policía. Otro lunes más, tan corriente como otro
lunes.
En la radio, la noticia estaba en el
aire: 'Un tribunal internacional juzgará a Action Man por sus
acciones y crímenes contra la humanidad'
Jack sonrió y miró a Harris mientras
éste tiraba la colilla a la calle, escupió al suelo del coche y
dijo:
- 'Ya era hora que empapelaran a ese
maldito cabrón'
- 'Muy Cierto, Jack, a ese le metía yo
el bate por el culo hasta que le saliera por la boca'.
- 'Haw Haw Haw'. Ambos agentes se
pusieron a reír de manera desmesurada.
- 'Cuidado!' gritó Jack mientras un
taxi se cruzaba en la trayectoria del coche
Harris pegó un volantazo, frenó en
seco, sacó la cabeza por la ventanilla y gritó:
- 'Hijo de puta, cabrón taxista de
mierda! Aprende a conducir!. Que me he quedado con tu
matrícula!'
Ajeno a las palabras de Harris, el taxi
se esfumó entre los coches; un incidente corriente en un lunes
corriente.
Los agentes llegaron a la comisaría sin
ningún incidente destacable. En la entrada de la comisaría
nadie les dijo nada; indisciplinados como eran, habían tenido
éxito en algunos casos, pero nunca habían destacado por encima
de la media de los demás detectives, excepto por su violencia en
ocasiones desmesurada. En resumidas cuentas, alguien había dicho
alguna vez que ambos hubieran hecho mejor carrera en
antidisturbios.
Acababan de cerrar su último caso unas
pocas horas antes y habían estado celebrándolo en los mas
famosos burdeles de la ciudad así que llegaron a sus respectivas
mesas y se sentaron a esperar un caso; tomar la iniciativa no era
su fuerte, excepto a la hora de pegar porrazos.
- 'Ken, tráenos unos cafés', dijo
Harris
- 'Síí', dijo Ken con la voz de asco
que denota tener que cumplir las órdenes de alguien que te
importa una mierda.
El comisario llegó con una carpeta bajo
su sudado brazo y dijo: 'Vosotros, tengo buenas y malas noticias'
- 'Empieza por las buenas jefe', dijo
Jack
- 'Las buenas son que vais a mover
vuestros culos de aquí'
- 'Y las malas?'
- Las malas son que teneis un nuevo
caso, un asesinato en el puerto. Aquí teneis el informe.
La típica carpeta usada mil veces para
acumular los datos sobre un caso estaba ya carcomida por el
mugre, pero a ninguno de los dos le importaba porque ninguno de
los dos la abría para leer o escribir nada. Ken se encargaba de
escribir todos sus informes.
- 'Teneis que ir al muelle 26, el
almacén; se han encontrado restos humanos en la alcantarilla'.
El comisario conocía bien a ambos agentes y sabía que no les
importaría investigar entre la mierda de las alcantarillas si
había la suficiente sangre en el lugar.
Jack se terminó su café, y terminó el
café de Harris, que éste ni siquiera había probado, se puso de
pié, cogió la mugrienta carpeta y le dijo a su compañero:
- 'Vamos, cuanto antes acabemos, antes
podremos ir de juerga'.
- 'Vale vale, parece que hoy nos toca
trabajar más , pero estamos preparados'. Decía esto mientras se
ponía la mano en la sobaquera para notar el frío metal de su
arma (no reglamentaria, por supuesto).
Harris se levantó de su asiento bajo la
mirada del comisario que les dijo:
- 'Id con cuidado muchachos, hay mucha
basura en las calles'.
- 'Y nosotros somos los barrenderos!',
replicaron al unísono; se pusieron a reír como posesos mientras
abandonaban el local.
Al abrir la puerta de la comisaría Jack
se fijó en el taxi que pasaba en ese momento por la calle.
- 'Mira Harris!', señaló el taxi, 'es
ese cabrón de antes!'
- 'Vamos a por él!. Cómo lo ha dicho
el comisario?'
- 'Limpiar la basura de las calles!'
contestó Jack mientras sus ojos brillaban y un hilillo de
babilla caía por entre sus dientes en su recién formada sonrisa
macabra.
Corrieron hacia el coche, subieron, e
iniciaron la persecución por entre los coches.
Era un lunes corriente, por lo que fue
una persecución automovilística corriente. Para empezar, el
Golf GTI Rojo de los agentes (que ya les hubiera gustado fuera un
Corrado VR6) tuvo que llegar a la altura del taxi, por lo que,
tras esquivar unas cuantas viejecitas, una excursión escolar y
provocar unos cuantos accidentes de coches (quizás fuera por eso
las empresas de seguros nunca aseguraban el coche de Harris, era
eso o que Harris nunca pagaba las primas), embistieron al taxi
por detrás.
El taxista, al sentirse perseguido
aceleró, por el retrovisor pudo ver sus caras: ambos sonrientes,
con los ojos brillantes, enseñando los dientes profidén,
(bueno, serían dientes profidén de no ser porque algunos
dientes eran marrones de la mierda incrustada que llevaban), en
resumen, esa cara que sólo un loco asesino en serie puede hacer
antes de cometer el brutal asesinato, lo malo es que no era un
loco, eran DOS locos!
Una vez llegados a la altura del taxi,
la persecución tomó un aire mas 'clásico'. Ambos coches se
rozaban y a cada roce Harris soltaba un insulto, que sonaba tal
como 'Cabrontaxistademierda voy a reemplazar el rojo metalizado
de mi coche por tu rojo arterial!' o 'Cabrontaxistademierda esa
rallada la voy a repintar con tu sangre! Harris sonrió, la
superior potencia de su coche dejaría la balanza de su favor,
aceleró hasta colocarse un poco por delate del taxi y pegó un
volantazo hacia el taxi.
La vida de gato callejero es muy amarga,
os lo contaré. Para empezar, eso de que tenemos 7 vidas no es
verdad. Tenemos una y punto, y es bastante difiícil de
salvaguardar. Cada día te despiertas debajo de un coche
diferente, eso suponiendo que no te despiertes sobresaltado
cuando la rueda roza contra tu cola, te levantas, te lavas, ¿y
que? No sabes lo que pasará. Recorres innumerables cubos de
basura en busca de la solitaria raspa de sardina, mientras tu
vida corre el peligro de encontrarte de repente apedreado por los
niños, o perseguido por pit bulls locos. Cuando sales de caza no
sabes si cazarás o serás el plato de la familia gitana que vive
enfrente. Suerte que tienes tus momentos de relax y te puedes
tumbar a dormitar al fresco de la mañana en alguna esquina
tranquila. En resumen, pese a todo lo anterior, los gatos
callejeros somos felices y despreocupados.
Era un lunes corriente para el gato
callejero, que, sabiendo que nada en su vida cambiaría, se
tumbó a dormitar al fresco de la mañana, despreocupado.
El gato callejero quedó totalmente
aplastado contra el edificio. El marrón del ladrillo, el
amarillo del taxi y el rojo del gato se fundieron en un solo
color cuando Harris, habiendo adelantado su coche un poco por
delante del taxi, pegó un volantazo para 'corregir levemente' la
trayectoria del taxi, que chocó sonoramente contra un asilo de
ancianos hecho de ladrillo, llevándoselo todo por delante.
Jack salió del coche con el bate en
mano, Harris, se a petó los dedos de las manos, abrió la puerta
del taxi, cogió al taxista por el cuello de la camisa mientras
este recobraba el conocimiento y le clavó la rodilla en el
estómago. El taxista vomitó los donuts del desayuno sobre
Harris, quien gritó 'Cabrón de mierda, y ahora esto!!' .
- 'Hawhawhaw' rió Jack mientras le
pegó un batazo en la espalda al taxista, que cayó de cara sobre
sus vómitos.
Harris le pegó una patada en el
estómago al taxista y de este salieron borbotones de espuma
blanca por la boca mientras imploraba la palabra 'poor favoor...'
- 'Has oido Harris?, el muy mamonazo ha
dicho la palabra mágica', dijo Jack.
- 'Mmmm' dijo Harris, 'tendremos que
hacer algo al respecto, quieres pasarme el bate de béisbol, POR
FAVOR?'-
- 'Haw haw haw, claro', dijo Jack al
tiempo que le pasaba el bate.
La viejecita se mecía tranquila en su
habitación del asilo de ancianos cuando oyó un estruendo fuera,
un sonido como de ladrillo y gato. Tranquilamente, se levantó y
se fue a la ventana. Sacó la cabeza por la ventana y en ver a
dos sujetos apaleando a un tercero gritó: 'dios mío ¿que estan
haciendo?'
- 'Usted cállese señora y dejenos en
paz!' gritó Jack, y cogió un ladrillo que había suelto y se lo
tiró en la cabeza a la señora, que cayó en redondo en el suelo
de su habitación. Parece ser que el forense tendría mucho
trabajo en aquella esquina ese día.
El estómago del taxista dijo 'basta!'.
Con un último vómito de sangre, el taxista cayó inconsciente
en un charco de vómitos, sangre y gato.
Jack sacó un clínex y se limpió las
manos, se lo pasó a su compañero que hizo lo propio, tirando
luego el clínex al cuerpo inerte.
Jack dijo: ' Venga, vamos al puerto que
me está entrando cagalera'.
Como otro lunes cualquiera, volvieron a
coger el coche y pusieron la radio, no la radio de la policía,
sino el equipo estéreo de 500W que incorporaba el Golf.
'L'imperi rus contra el Capitalisme
burgés de merda' era el hit de la temporada, así que Harris
subió el volumen seguro como estaba que no le pondrían una
multa por exceso de volumen (y si se la ponían, ésta iría a la
guantera, que estaba ya apunto de reventar de tantas multas
acumuladas dentro).
Llegaron al puerto sin mas incidente que
un pique con un BMW, que acabó 'aparcado' contra una farola.
Salieron del coche y tras una breve inspección del entorno que
podríamos resumir en 'Joder, vaya mierda de olor a pescado', se
dirigieron a la alcantarilla.
Jack se asomó a ver el interior y justo
al asomarse dijo: 'No me encuentro bieeeen', y cayó en redondo
al suelo.
- 'Jack, Jack', dijo Harris, '¿Que te
pasa?'
Al ver que su compañero, inerte, no
respondía, corrió hacia el coche, cogió la radio y dijo: '
Mayday, mayday, aquí coche 69, tengo a un compañero caído!'
- 'Aquí el comisario, un momento
muchacho, enseguida envío ayuda'.
El comisario se giró hacia los agentes
en sus mesas y dijo: 'Muchachos, Jack y Harris necesitan ayuda'.
Inmediatamente sonaron las excusas del
tipo: 'Tengo que solucionar un caso','Tengo a mi gato en el
hospital' o 'Me duele la uña del pié' mientras todos los
agentes abandonaban la sala.
Quedaron mirándose estupefactos el
forense y el comisario y éste dijo:'Y usted?', el forense
respondio: 'Mmm... ¿se me ha muerto el gato y he de ir al
entierro?'
-'No cuela' respondió el comisario, y
añadió: 'Vamos, usted me acompañará!'
Una sirena anunciaba la llegada de la
ayuda que había pedido Harris, mientras, éste trataba de
reanimar a su compañero.
El coche de policía se puso al lado del
Golf y de él salieron el forense y el comisario, que se
acercaron corriendo a los agentes.
- 'Cielos!, que ha pasado muchacho?'
preguntó el comisario
- 'No lo sé', dijo Harris, 'Miró a la
alcantarilla y se derrumbó.'
El comisario miró dentro de la
alcantarilla, pero no vió nada.
- 'Habrá sido el café', concluyó el
forense tras un rápido examen.
- 'Vamos para adentro!', rugió Harris,
que se adelantó hacia la tapa pistola en mano.
-'De acuerdo muchacho, pero antes
llamemos a una ambulancia', dijo el comisario.
El comisario llamó por radio a una
ambulancia y se dirigió a la alcantarilla en busca de Harris,
que ya había entrado.
-'Espérenme', dijo el forense, 'voy con
ustedes'.
El aire de la alcantarilla era fétido,
resultado de una combinación de agua de mar, contaminación y
sidral (parece que había habido ultimamente un accidente de un
barco con 100.000 toneladas de sidral hacía unos meses).
El silencio de las cloacas, una tubería
que gotea a lo lejos, en la oscuridad. Algo que se mueve de
repente en la negrura, un chillido en la sombra, ecos lejanos de
civilización. El comisario y el forense tenían los nervios a
flor de piel; gotas de sudor recorrían su frente. Las manos en
sus armas, tratando de advertir el peligro en la oscuridad. Por
delante de ellos, Harris caminaba tranquilamente como Pedro por
su casa.
Un recodo en la alcantarilla, una luz
súbita, el forense estalló la tensión acumulada en un grito y
el comisario disparó hacia la oscuridad.
-'Alto, alto, no disparen', se oyó en
la esquina, 'soy un empleado del ayuntamiento'.
Apareció por el recodo un hombre
bajito, con casco amarillo, peto naranja y blanco, botas verdes y
olor a rata: el típico pocero del ayuntamiento.
El pocero les iluminó a la cara
mientras el comisario y el forense se secaban el sudor de la
frente y se tranquilizaban del susto.
-'Policía', dijo Harris al tiempo que
enseñaba su grasienta placa (que por cierto estaba al revés) al
pocero.
-'Vengan, he encontrado algo', dijo, e
iluminó para el interior de la caverna.
Los cuatro corrieron hacia la posición
que el pocero les había indicado; había un cuerpo tirado en el
suelo.
El forense se puso a examinar el cuerpo,
mientras que el comisario miraba alrdededor. Harris simplemente
escuchaba a la oscuridad.
- El forense dijo: 'Esas marcas de
garras.... parecen producidas por algo verdaderamente con',
tragó aire, 'cortante.'
Los cuatro se miraron entre sí y
tragaron saliva.
Yo era producto de un experimento
genético. Yo era el producto de un cruce entre el monstruo de
las galletas, el demonio de Tasmania y la rana gustavo.
Yo vivía tranquilo y feliz en la base
secreta del Dr. X. hasta que Action Man la destruyó. Así que
fuí nadando hasta el puerto de Barcelona y me refugié en las
alcantarillas. Mi fealdad me obligaba a apartarme del género
humano.
Las cloacas se habían vuelto más
peligrosas desde el accidente del sidral. Primero fueron las
ratas, que habían huido aterradas cuando se formó la tromba de
espuma resultado de poner en contacto el sidral con el agua de
mar. Luego fueron los poceros y los estibadores del puerto que
limpiaban las cloacas, total, que no se podía vivir en paz.
Por eso tuvieron que empezar los
asesinatos, para alejar a los curiosos de mí y de mi modo de
vida.
Oigo una sirena arriba, en el puerto, al
cabo de unos momentos un grito y un disparo.
Han vuelto.
Es hora de actuar.
-'Cuidado!' gritó Harris al tiempo que
una sombra se abalanzaba sobre el pocero.
Inmediatamente el comisario sacó su
arma y vació todo el cargador sobre la sombra, al tiempo que
Harris hacía lo propio con su arma.
El monstruo tiró el cuerpo sin vida
totalmente agujereado a balazos del pocero, sonrió y se
abalanzó sobre los agentes.
- That's all folks!! -
Apéndice:
1. Action Man fué juzgado y condenado a
trabajos forzados en régimen de cadena perpetua por un tribunal internacional.
2.
L'imperi rus contra el capitalisme burgés de
merda fué el disco más
vendido de toda la historia de la música y sus autores, gracias
al dinero obtenido de la venta, y renegando de sus orígenes, se
volvieron burgeses capitalistas (de mierda).
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