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Panic in Barrio Sésamo
Capítulo 4
Acompañaron al agente fuera del local, Una vez fuera, el agente, les señaló
el coche y les preguntó:
- ¿Es suyo ese vehículo?
- Sí, respondieron al unísono.
- Entonces tengo que retenerlo, replicó el mosso.
- ¿Por qué? preguntaron Jack y Harris, que se estaban impacientando.
- Porque ha sido implicado en un accidente múltiple por las cercanías hace unas
horas, y varios conductores lo han denunciado.
- Peeroo... nosotros no hemos hecho nada agente! Gritó Jack
- Ya, eso se lo cuentan al juez, aquí tiene la citación judicial, nosotros nos
llevamos el coche, -dijo mientras le daba el papel oficial.
Dicho y hecho, el mosso, que ya venía preparado, hizo una señal a unos agentes
con una grúa y se dispusieron a cagar el golf.
Paradójicamente, ni Jack ni Harris, sabedores que enfrentarse a los mossos de
esquadra era harina de otro molino, no hicieron nada.
Bueno, nada más que...
Crick, sonó el 44 al cargarlo y apuntar hacia los agentes de la grúa.
- Mi coche sólo lo toco yo, dijo Jack.
- Oiga, nosotros sólo cumplimos órdenes, dijeron asustados los agentes.
- Que lo dejen estar digo. No lo repetiré!
Harris sacó su arma también, las cosas se estaban poniendo feas.
- Oigan! oigan! no disparen, no disparen, dijeron los agentes, ahora mismo
descargamos el coche y...
¡Plaf! ¡Plaf! el sonido de sendas culatas de recortada impactando contra la
nucas de Jack y Harris fué lo siguiente que se oyó.
Un mosso negro, armario ropero de 2x2, descargó el culatazo al tiempo que
mascullaba entre dientes: - Cállate ya. coño!
Fundido en negro (nunca mejor dicho).
Los agentes se despertaron várias horas después, con un fuerte dolor de cabeza.
Su coche, desaparecido.
- Mierda mossos! Gritó Jack
- Como encuentre uno le daba una paliza. Dijo Harris.
- ¿Y ahora qué hacemos? Preguntó Jack.
- ¡Tenemos que volver a casa!
Dieron una vuelta de reconocimiento por el parking del Riviera.
- Mira Jack, un coche!
- Una cagadora de estas sin carnet, diesel, joder, yo no lo catalogaría como
coche. replicó Jack - ¿no hay nada más?
- No. Pues esto es lo que hay, dijo Harris al tiempo que le pegaba un castañazo
al cristal para entrar.
- A ver a veeer. Harris se sentó en el coche, desmontó los cables bajo el
volante, hizo el puente y arrancó.
Pet pet pet pet... - el coche sonaba entre cafetera y lavadora centrifugando - Harris, me da verguenza ir en el tractor este - dijo Jack.
- Mira! si hasta tiene aire acondicionado,- dijo Harris - anda, sube!
Jack subió al asiento del acompañanate, lo tiró para atrás y se acomodó como pudo, es decir el culo
en el diminuto asiento, las piernas inclinadas
casi la panza entre ellas, vamos, para abreviar: incómodo.
Empezaron el viaje, a su ritmo, básicamente a 50Km/h de velocidad punta.
- Calculo que a esta velocidad tardaremos una dos hora y media en llegar a
comisaría, dijo Harris.
- Mira, Jack, tiene fotos con niños... "papá no corras"!
- Jua jua jua pero si con este trasto no se puede correr!
Jack abrió la guantera (por decir algo, Jack lo hubiera descrito más bien como
"agujero") y miró los papeles.
- A veeer, el propietario es un taal "Jose Ángel Vico".. coño! mira la foto
Harris!
- Joder! pero si es el tio que hemos apaleado en casa del actor porno! dijo
Harris
- Coño, vaya mierda de coche para un agente de la CIA! dijo Jack.
- Jua jua, seguro que no llega a fin de mes - dijo entre risas Harris.
Sin más incidentes, llegaron a Barcelona dos horas y tres cuartos después, entre
risas por recordar el episodio del agente
de la CIA y cagándose en todo por haber perdido el coche a manos de los mossos
d'esquadra.
Entraron por la Plaça Cerdà.
- Oye Harris, ¿no irás a la comisaría no?
- Si, ¿por?
- Joder, son las 12 de la noche y no tengo ganas de aguantar el cachondeíto si
nos ven llegar en este coche - dijo Jack.
- Ostras, sí.
- Mmm, tenemos las señas del M3 ¿verdad? pues mañana por la mañana le haremos
una "visita". ¿Ok?
- Vale Jack, vámonos para casa.
Los Agentes llegaron a la calle donde vivían y dejaron el coche en un paso de
cebra tres calles más abajo, no fuera que los
reconocieran, Total, no era suyo y les importaba una mierda si el coche se lo
llevaba la grúa.
Otro pollo para el pobre agente de la CIA.
Riiing. Riing.
Sonó el teléfono en casa de Jack. Las 9.30 de la mañana un
martes. ¿Quién coño le despertaba a esta hora
tan temprana?
- Sii?
- Comisario!
- Hombreee comisario! ¿que taaal?
- FATAL!! quiero que vengan aquí IN-ME-DIA-TA-MEN-TE!! gritó el comisario.
Jack se despegó el auricular del teléfono de la oreja mientras el comisario
soltaba todo tipo de improperios e insultos
mentando a la madre tal. Cuando éste hubo terminado dijo 'vaale!' y colgó el
teléfono.
Picó a la puerta de Harris, toc toc.
- Que pasa! gritó desde dentro.
- Que tenemos que ir a comisaría! grito Jack.
- Ya lo sé, el comisario ha llamado, se oyó desde dentro.
- Pero tenemos que encontrar un coche! grito Jack.
Harris salió por la puerta, el mismo traje grasiento que el día anterior.
- He hecho unas averiguaciones! dijo triunfante Harris, Tenemos que ir a la
Travessera de Les Corts.
- El del m3?
- Sí, dijo con una sonrisa Harris mientras cogía la gabardina.
Entraron en el autobús. Experiéncia totalmente nueva para ellos, nada más
subir, se giró el conductor hacia ellos y les preguntó:
- Su billete?
Jack miró a Harris, - ¿aquí se necesita de esto?
- Vamos, hombre, ¡no va a ser un servicio gratis! ¿de qué árbol caen? dijo el
conductor - ¡o me pagan el billete o se bajan!
Harris miró a Jack, Jack miró a Harris. Esa sonrisa, ese brillo en los ojos, ese
momento en que dos mentes perturbadas cruzan sus pensamientos a la velocidad del
rayo.
- Aquí está nuestro billete! dijo Jack gritando mientras sacaba su arma y
encañonaba al conductor.
- b..b.. bu..bueno, en essse ca..caso, pupueden passarr! dijo tembloroso en
conductor. Ya no cejaría de pegarles un ojo por el retrovisor en todo el
trayecto.
No había sitios sentados, a codazos, lograron hacerse con un lugar en el centro
del autobús, de pie y enlatados entre más viajeros, claro.
Primer semáforo, primer frenazo, primer puñetazo en la nariz a la persona que
les empujó sin querer.
- Eh oiga! sin empujar.
- joder, ha sido sin querer!
- La mano también se me ha escapado sin querer!
- Qué quiere que hagamos, si vamos como latas, es el pan de cada día del
autobús.
- Bueno, usted procure no empujar otra vez.
Segundo semágoro, segundo frenazo, segundo empujón.
- Aaay! oiga! me ha pisado!
- UUuyyy peeerdoooneee. dijo Jack con tono jocoso.
Tercer frenazo, tercer empujón. tercera galleta se llevó el viajero, esta vez un
codazo en las costillas.
Entre que el conductor estaba nervioso por el incidente anterior y el tráfico
estaba en hora punta, el "paseo" con el autobús no era nada agradable.
Parada de autobus, otro frenazo, otro empujón involuntario del viajero que aún
se dolía de las costillas.
De nuevo el brillo en los ojos, el cruce de miradas, las sonrisas.
El viajero salió volando despedido por la puerta del autobús y fué de cabeza
contra el aparador de una agencia de viajes. Quedó inconsciente, tumbado en el
aparador, la cabeza ensangrentada por el impacto contra el doble acristalamiento
de seguridad. Un tumulto se formó alrededor.
El autobús, ajeno a lo ocurrido, arrancó y siguió su camino.
Media hora después, cuando todo el autobús estaba vacío y los servicios de
ambulancias colapsados con avisos en todo el trayecto por detràs del autobús,
Harris se levantó de su asiento y le preguntó al conductor:
- ¿No llegamos aún a la Travessera de les Corts?
- ¿Travessera? ¡Este autobús va para la Sagrada Família! replicó el conductor.
- ¡Pero éso es en dirección contraria a donde vamos!, gritó Jack desde el fondo
del autobús.
- ¡Y a mí que me cuentan! Haber cogido otro autobus...
Harris no dejó terminar la frase al conductor y lo cogió por el cuello,
tirándolo al pasillo del autobús.
-
¡Oigan, oigan! ¡qué hacen! gritó desde el suelo.
Harris pasó por encima del conductor y se acomodó en el asiento.
Jack, que ya se había levantado de su asiento, pegó un puñetazo al conductor y
lo dejó inconsciente. Seguidamente, buscó el botón de abrir puertas y lo lanzó
por la puerta al asfalto.
- Oye, ¿tu has conducido alguna vez un autobús? le preguntó a su compañero.
- No, dijo Harris, pero tiene ruedas, pedales y un volante. Agárrate.
El autobús, que estaba en el carril la derecha giró por la calle a la izquierda,
sin intermitente, sin avisar, sin nada, cruzándo los 3 carriles de su izquierda
y provocando un sinfín de accidentes de tráfico.
Travessera de les corts, 4 carriles en sentido sur y un autobús articulado de 12
metros de largo, colores rojo y blanco, circulando entre coches, de un carril a
otro, adelantándolos, sin importar si el vehículo cabía por el hueco o no. La
cola del autobús derrapando y dando bandazos e impactando a diestro y siniestro
con todos los coches y motos que había a lado y lado. Ésa era la manera de
conducir de Harris, no importaba si llevaba un coche u otro vehículo.
- Pára, para! es aquí, gritó Jack
Frenazo en seco. El autobús articulado se cruzó en todo el ancho de la calle
impactando contra los árboles el paseo central de la calle Brasil-Carlos III,
justo en la esquina de la Travessera.
Jack y Harris salieron tranquilamente del autobús como si todo aquel pandemónium
causado no fuera con ellos y se encaminaron a su destino.
Ding dong! Los agentes picaron al timbre del propietario del M3.
- ¿Síii? se oyó des dentro.
- ¿Ramón Fernandez?. Policía.
Abrió la puerta un chico de unos 30 años, tupé y patillas, aunque tenía unas
buenas "entradas" en la cabeza.
- ¿Qué quieren señores agentes?
Harris mostró el papel de cambio de nombre de un BMW M3 plateado.
- Tenemos esto para usted. Lo tiene que firmar. Dijo Jack.
- Peerooo. esto es un papel de cambio de nombre, y es de mi coche!
- Premio para el caballero! dijo Harris mientras apuntaba con su pistola al
sujeto. Y lo vas a tener que firmar si no quieres despertar
en el fondo del mar con un traje de cemento.
- Pero... perooo... pero esto es un abuso! Dijo el chico.
Plaf! puñetazo en el estómago. El Chico reculó y se dió contra el espejo del
recibidor.
- Arrgh. gritó Ramón.
- Mira niño, o firmas, o te firmamos nosotros en la espalda, dijo Harris
mientras le ponía el cañón de la pistola en la boca.
- Mpfze ufedez ada mieda! dijo Ramón.
Jack propinó una patada voladora propia de Chuck Norris en el estómago del
chico.
- A la mierda te irás tú mamón.
Harris sacó el cañón de la boca del chico para que pudiera hablar.
Ramón tosió sangre y dijo - vale vale vale... firmaré pero esto es un atropello!
- jua jua jua jua rieron Jack y Harris, atropellarte a tí si no vigilas por la
calle, gritaron.
- Voy a denunciarles! gritó Ramón. mientras firmaba el papel.
- Es tu palabra contra la nuestra, y somos dos- dijo Jack.
- Toma! para que te acuerdes de nosotros! dijo Harris mientras pegaba con la
culata en la mejilla del chico.
Ramón cayó inconsciente al suelo.
Buscaron las llaves del coche en el recibidor y tiraron para el parking, en
busca del bólido.
Vrooom! Salieron como una exhalación del parking y tiraron Carlos III para
arriba.
- Oye Jack, este coche es una maravilla! cómo tira!
A la altura del corte inglés, un trompo cambió la trayectoria de un vehículo que
circulaba tranquilamente por ahi, impactó de lleno
contra los aparadores de un conocido centro comercial de color rosa de la zona.
El ocasionante de tal cambio de dirección giró en dirección
plaza de Sants, para luego coger Gran Vía, hacia el centro de la urbe, mientras
dos energúmenos reían a carcajada limpia, encaminándose donde
tenían la comisaría. La vida desde luego, no era siempre de color de rosa.
El bmw plateado frenó ruidosamente en la Vía Laietana, donde tenían la comisaría
los agentes.
Entraron en la oficina.
-Ken! prepáranos unos cafés! gritaron al unísono los agentes.
- JACK! HARRIS! - se oyó un grito del fondo del despacho del comisario que
retumbó por las paredes y sobresaltó a los socorridos funcionarios.
Los Agentes fueron corriendo al despacho del comisario.
Ni tan solo tuvieron tiempo de entrar por la puerta cuando un rugido se oyó del
fondo del despacho:
- ¿¿¡¿¡¿¡¡¿¿ SEPUESABERQUECOÑOESTUVIERONHACIENDOAYER CONLACIA !!??!?!?!
Entraron.
Jack y Harris se quedaron blancos.
Sentado al lado del comisario, con vedaje en la cabeza, cabestrillo al hombro y
sentado en una silla de ruedas, al malogrado agente de la cia.
Continuará...
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