El QuimiPop ASESINO anda Suelto!!

 
 

Panic in Barrio Sésamo

Capítulo 3

 

Esperaron a que el agente de la CIA terminara.
Mientras tanto, decidieron dar una vueltecita por el apartamento.
Bonito apartamento, en la zona alta de Castelldefels, amplios
salones, todo muy bien equipado. Había pasta para gastar en decoración.
- Jack, dijo Harris, ¿no te parece extraño que tenga un saco de patatas y una Rioco-Cola en el sofá de casa?
- ¡Yoquesé, igual el tio quería montar una fiesta!
- Ya, pero un saco de patatas, ¿sin freir y sin pelar?
- Ya sabes que estos actores son muy pijoteras, igual le ponía meterse las patatas por el culo mientras se bebía la cola....
- mira! el cabrón de la CIA ya ha acabado...
- ¡Joder que pestazo! gritó Harris ¡Tira de la cadena colega!

- Aahh, que gusto!, estoy en la gloria, dijo el Agente de la CIA.
- Por lo menos se zampó alubias con chorizo esta mañana ¿no? Dijo Jack.
- ¿Quienes son ustedes y qué hacen aquí?
- Policía, dijeron los dos agentes al unísono mientras enseñaban las grasientas placas.
- ¿Y usted? ¿que hace aquí?
- No me han respondido a las preguntas.. también les pregunté que estaban haciendo aquí...
- Mira niño, la policía de este país somos nosotros y nosotros hacemos las preguntas y respondemos lo que nos dá la gana, dijo Jack
- Mire usted, represento a la nación más poderosa del mundo, a nosotros no nos toca los cojones nad
< Plaf! >
El agente fué interrumpido por el puñetazo en el estómago de Harris.
 



- Joder con el agente este pijoteras de mierda... a nosotros nos va a decir lo que tenemos que hacer
- ¡Toma! le gritó Jack mientras le pateaba la espinilla para desequilibrarlo
El agente cayó al suelo, y, semi-aturdido por los golpes, trató de levantarse.
- A cagar a la via! le dijo Harris al patearle la boca con el zapato de puntera de hierro.
- ¿Voy por el bate al coche? preguntó Jack mientras se "limpiaba" los zapatos en la espalda del agente.
- no creo que sea necesario, dijo Harris mirando como, a cuatro patas, tosía sangre el agente de la CIA.
- ¡Hifof de futa! aaggghh gritó el agente de la CIA mientras le caían 2 dientes ensangrentados en el suelo
Harris sacó el calcetín sucio, mugriento y usado que siempre llevaba en el bolsillo y se lo enseñó al agente de la CIA.
Éste le miró horrorizado.
- 'No, por favor!
Jack cogió al agente de la cia por el pescuezo mientras a Harris le empezaban a brillar los ojos al acercar el calcetín a la cara.
- Noo, noo aaaggh que asco!
- Qué, chaval, ¿nos vas a contar qué estabas haciendo aquí?
- POuajj ¡quítenme esto de encima!
- Venga hombre, dijo Jack, pórtate bien y explícanoslo todo.
- Joder! voy a vomitar!
- Ni se te ocurra cabrón!
- Vale vale, ¿qué quieren saber?
- ¿Que estás haciendo aquí?
- Estoy siguiendo una investigación por tráfico de drogas y otra por tráfico de uranio - dijo entre toses el agente de la CIA.
- Joer, horas extras ¿eh? dijo Harris.
- Pero, ¿que tiene que ver el sujeto que vive aquí?
- Han sido robados unos cuantos gramos de uranio y queremos creer que la persona que vive aquí...
- Vivía, interrumpió Jack, ha muerto esta noche.
- ¿Muerto? era un actor porno de fama reconocida!
- Pues ya no se le levantará más. ¿Quién ha robado el uranio?
- Joder ya se lo he dicho! No lo sé!
- Me parece que no nos estás ayudando nada, dijo Harris mientras sacaba del bolsillo de la gabardina un puño americano.
- Je je, la mejor contribución de los Estados Unidos a la civilización, dijo Jack mirando al puño americano.
- No! no me peguen más, ya les he dicho todo lo que sé!


El puño americano impactó contra la mandibula del agente de la CIA, y un sonoro "crack!" llenó la estancia. Mandíbula rota, por lo menos.
El agente de la CIA quedó inconsciente en los brazos de Jack, quien lo soltó de golpe y lo dejó tirado en el suelo.
- Joder Harris, ¿por qué lo has hecho?
- Es que antes me quedé a medias.
- Pues la ortodoncia le va a salir cara, dijo entre risas Jack
- Se joda, no haber salido de su rancho en Texas, finalizó Harris.
- ¿Qué hacemos con él? dijo Jack
- déjalo, aquí no lo molestarán. Total...
- Bueno, ¿y ahora qué? Preguntó Harris.
- Tanta sangre me ha hecho entrar hambre... ¡vamos! conozco una marisquería en el centro del pueblo que está muy bien.
 



Cerraron la puerta y se encaminaron a la marisquería... a toda velocidad, montaña abajo mientras arriba, en el cielo, una bandada de gaviotas volaba inocentemente hacia el vertedero de Garraf, un par de montañas más atrás, dispuesta a hacer la primera comida del día.
- ¡Para! ¡para! ¡para! gritó Harris.
El golf rojo frenó en seco delante de una casa con paredes de piedra y cemento,
provocando un accidente múltiple 2 coches más atrás
- Qué, Qué!?
- ¡Me acabo de enamorar!, ¡mira mira! - dijo Harris señalando a la izquierda
Un precioso BMW m3 de 1984 plateado aparcado justo al lado, en la calle, presidía la calzada
- Joder! eso son curvas y no las de Jenny Matrix! sopló Jack
Bajaron del golf para admirar tal maravilla de la ingeniería alemana.
- Cuero negro, ni una rascada... perfecto! - dijo Jack
- A veer, la matrículaa, B- 86.. U apuntó entre dientes Harris mientras rellenaba la libreta.
- Luego en la central miraré de quién és e iremos a "hacerle una visita".- Dijo Harris guardándose la libreta en el bolsillo.
En la casa de enfrente, los asistentes de una barbacoa al aire librese quedaron mirando a los agentes
y a los conductores que estaban detrás, pitando como locos.
Jack y Harris repararon entonces en la cola de coches que habían formado, se giraron hacia los conductores y se encararon:
- Qué pasa, ¡payasos! ¡dejad de pitar! ¡que son 2 minutos de parada!
- No hay derecho! gilipollas! - gritaron algunos conductores mientras pitaban.
Jack sacó el 44 y disparó al aire. Inmediatamente los ánimos se calmaron y los conductores dejaron de pitar.
Los asistentes a la barbacoa, tirados en el suelo, no daban crédito a sus ojos.
- Un poco de plomo nunca viene mal. - dijo entre risas Jack.
La gaviota cayó abatida sobre el capó de un Toyota azul 4x4 que había aparcado delante del m3, abollándolo completamente y manchando de sangre el parabrisas.
Jack y Harris miraron al cielo, miraron al 4x4, se miraron entre sí y se descojonaron de risa.
- Jua jua jua, eso le pasa por tener un 4x4.
Desde la barbacoa un chico se levantó y gritó: ¡¡ cabronees, mi cochee !!
Se giraron hacia donde provenía el sonido, apuntaron al chico con la pistola y dijeron al unísono:
- ¡Tú cállate, gafotas!
Se metieron dentro del golf entre risotadas y siguieron a toda prisa hacia el restaurante.
 


 

Llegaron al restaurante, sin apenas incidentes (si consideramos "sin incidentes" el hecho de hacer las innumerables rotondas del pueblo rectas, o ir por la zona peatonal a 80 km/h).

- Qué bueno esto de que el alcalde decidiera hacer peatonal el centro! dijo Jack

- Sí, así tenemos más sitio donde aparcar.. jeje

Aparcaron el coche en la zona peatonal del pueblo, al lado del restaurante (que a su vez estaba al lado del ayuntamiento).

El urbano de la zona azul que estaba por allí de paseo, se dirigió a ellos con cara de mala ostia.

- Eh! aquí no se puede aparcar!

Le enseñaron la sobaquera al unísono y el guardia se quedó blanco.

- Tú, que no me rallen el coche, avisado quedas, dijo Jack.

- Estaremos aquí, dijo Harris señalando al restaurante.

Dicho y hecho, entraron en el restaurante.

La mariscada fue como tenía que ir, excepto el llanto de un bebé que una joven pareja trataba de calmar, comieron de todo y mucho, a la hora de pagar, extendieron un cheque a nombre de la policía.. luego ya lo pasarían como "gastos de empresa". La táctica de hacerse pasar por inspectores de sanidad no siempre funcionaba.

- ¿No oyes un ruido como de sirenas? preguntó Jack a su compañero

- Bah, algún gatito que no sabrá saltar del árbol y habrán llamado a los bomberos, replicó Harris.

Abrieron la puerta del restaurante para salir y...

click click click.. el ruido de 20 percutores de pistola cargándose, 3 coches de policía cruzados ante la puerta del restaurante, las luces puestas, 20 policías (guardias urbanos) uniformados apuntándoles con sus respectivas armas.

- Las manos en alto! sonó un megáfono al fondo.

Los dos agentes se miraron, miraron a los 20 policías, todos nerviosos y sudorosos...

y subieron las manos.

- ¡Somos policías! gritaron los agentes, el viejo truco nunca fallaba, los demás siempre se relajaban (excepto si eran los malos, que se ponían más nerviosos)

- Con cuidadín, y sin hacer movimientos bruscos, muéstren las placas! - sonó el megáfono.

A cámara lenta, los agentes bajaron los brazos y enseñaron las placas!

- Joderr! - gritó el megáfono - a ver, quien es el responsable de montar toda esta feria!

Los 2 agentes se sonrieron, los municipales se relajaron y bajaron las armas.

Se acercó el jefe de la policía de Castelldefels.

- A ver, ustedes 2, ¿porqué no se identificaron al agente?

- ¡Claro que nos identificamos! dijeron al unísono mientras le enseñaban las sobaqueras con las armas.

- Joder! ¡por eso nos dijeron que si había 2 mafiosos en el local! La próxima vez enseñen la placa coño!

La Guardia Urbana desmontó todo el cordón policial en un santiamén y se fueron a otra parte.

 



- Aah, que buena mariscada nos hemos metido entre pecho y espalda! dijo Jack mientras se desabrochaba el cinturón
- Esto tenemos que celebrarlo!, ¿vamos a hacer una "redada"? Preguntó su compañero.
- Perfecto! me has leido el pensamiento! respondió Jack
El Riviera era el puticlub más conocido de toda la provincia, y estaba allí mismo, en Castelldefels. Clientes asiduos como eran, eran temidos por las chicas y respetados por la clientela, que prefería no meterse en líos cuando esos dos llegaban.
Aparcaron el coche en el parking VIP del local y se encaminaron hacia la puerta, guardada por 2 gorilas.
El local permanecía abierto desde primera hora de la tarde, hasta la mañana, al salir el sol. Eran las 18:00 horas, momento perfecto para un polvete para recargar pilas para la noche, y la mejor hora para ir al Riviera.
- Buenas tardes, dijo el gorila, reconociéndolos. Espero que tengan una buena estancia en nuestro local!
- Gracias, respondieron al unisono los agentes.
Rueda de reconocimiento. A la izquierda, la barra, a la derecha, las chicas... directos a la barra, a remojar el gaznate con algo que supere los 40º.
5 minutos después de estar en la barra con unos whiskys.. se les acercaron temerosamente 2 chicas rubias.


- Hola
- Holaaa,
- Eemm, ¿nos invitais a mi amiga y a mi a una copa?
- Si claro mona, ¿que quereis?
- Un par de whiskazos, y otros para vosotros ¿no?
- A ver, "maitre", 2 guiskys pa las bellezas estas y otros dos para nosotros... dobles! gritó Jack al Barman.
- 3 segundos después estaban pegándose el lote con las dos rubias.
- Mmm, nos subimos para arriba,. ¿que estaremos más cómodos en la intimidad?
Pam! portazo.
Se abrió de repente la puerta de entrada.
- Redada policial! Mossos d'esquadra! todo el mundo quieto!
- Mierda! dijeron los agentes entre dientes.
- ¡Ustedes dos! - gritó un mosso señalándolos - ¡no se muevan ni un pelo!
Todas las chicas salieron corriendo hacia el piso superior, incluídas las que tenían cogidos de la mano a Jack y Harris.
- Joderrrr ahora que estabamos tan calientess, dijo Harris.
- Somos policías!, gritó Jack enseñando la placa.
El mosso se acercó y les miró las placas.

- Me tendrán que acompañar, les dijo el mosso mirándoles directamente a los ojos.

 


 

Continuará...

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