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Atraco en Fórnoles
basado en hechos reales
By Jetfire (14/09/2007)
Hola, me llamo Wray, EL Wray, y os voy a explicar una historia que me sucedió
este verano.
Todo empezó cuando mi
amigo
Jok me invitó a las fiestas de su pueblo, un bonito pueblo en la comarca del
Matarraña, en Teruel.
Dichas fiestas se caracterizan por un ambiente festivo sin
parangón, arropado por los que, yo creía, amables vecinos de esta villa. Durante
las diferentes noches viene una orquesta, que ameniza la velada, y donde son
invitados todas las gentes de los pueblos alrededor y todo aquel que venga es
bienvenido.
Me pidieron que les ayudara con el concurso de disfraces y así fué: un poco de
tela rosa, tela naranja, unas cuantas grapas bien puestas, frutas de plástico,
pintura negra (de camuflaje, por suerte tenía un bote dentro la maleta) y unas
batas.
Lo más dificil fué ir a la balsa a coger las verduras, pero con mi entrenamiento
militar y mis capacidades de combate, fué tarea de un momento. Salimos de la
pork con precaución, nocturnidad y alevosía, y empezamos
a bajar calle abajo, hacia la piscina, parándonos de puerta en puerta, para
evitar ser vistos. Cuando llegamos a la altura de la piscina, me adelanté hacia
la balsa para otear, descubriendo las posiciones de los abuelos del lugar,
sentados frente a la balsa. No podíamos permitirnos el lujo de ser descubiertos,
puesto que eso hubiera puesto en peligro el secreto con que se prepara
tradicionalmente los disfraces de la pork. Por suerte, Jok hizo una exhibición
de ingenio distrayendo a los abuelos paseando a Roger, el porker más joven, en
sus mismas narices, atrayendo toda la atención. Salté entre las matas, corté las
que necesitábamos y nos fuimos con presteza a la sede de la penya.
Robar el carro del Sabeco de Alcañiz no tuvo problema, entramos, sacamos 1 euro,
cogimos el carro, lo llenamos de cosas para disimular, bebida, jamones y demás
artículos de fiesta imprescinbles en una peña y luego nos llevamos el
carro y volvimos a la peña. Abajo, en el polideportivo, la orquesta tomaba
posiciones.
Ya teníamos todos los materiales, así que empezaron las maquilladoras y la
sección de Atrezzo a prepararlo todo. Yo me mantuve al margen, no era cuestión
de destacar la primera vez que aparecía por el pueblo.
Caía la noche cuando empezó la orquesta a tocar, los típicos pasodobles para los
más mayores del lugar, todas las peñas estaban ultimando los preparativos, la
nuestra no era menos.
Acabó la orquesta y empezó el desfile. Yo me situé como un espectador más para
tomar buena nota de todo lo que aconteciera.
Pues bien, todo iba como la seda, aunque yo, como foráneo, podía percibir una
cierta tensión y un ambiente enrarecido, fácilmente atribuible a los nervios
dentro de las peñas participantes
en el concurso de disfraces...
Tras un duro dia cortando troncos en el bosque, John se acercó a su casa, donde
su dulce hija le estaba esperando mientras se entretenía con el ordenador.
- Jenny, cariño, qué estás mirando por internet?
- Nada papá, una web de unos chicos de España.
- ¿España? Yo tengo buenos amigos en España, una vez, en un vuelo hacia Bosnia,
nos paramos en España y conocí a alguna gente
muy simpática. Los españoles son la ostia siempre.
- Mira, mira... ¿estos los conoces?
- Anda, si son los de penyapork!
- ¿Penyapork?, explícame eso papá.
- Son unos chicos de un pueblo de Teruel, que conocí en un entrenamiento de
supervivencia, el general Kirby nos soltó en medio de
Alcañiz para que nos aclimatáramos a las duras condiciones locales. En uno de
los pueblos los conocí. Precisamente ahora están en fiestas, cariño.
- ¡Qué guay! ¿podemos ir?
- No cariño, está muy lejos y la fiesta dura hasta altas horas de la madrugada.
- ¿Me enseñarás las fiestas y los disfraces papa?
- Claro cariño, haz click
aqui...
La orquesta terminó de tocar y se hizo el pase de disfraces, la gruta, la tribu,
la penyapork, etc... todos desfilaron mostrando sus mejores galas, como siempre,
la actuación de la penyapork, fué la más colorista y espectactular, con sus mama
chichos desenvolviéndose con soltura por el improvisado escenario.
Acabaron
las actuaciones y la orquesta se puso a tocar, pero al cabo de muy pocos
momentos, la tensión en la gente que había acudido al baile se podía cortar con
un cuchillo (de los de plástico del Sabeco no, de los otros) y la gente empezaba
a preguntarse porqué la orquesta estaba tocando en lugar de decidir el ganador.
Paré mis entrenadas orejas y oí una acalorada discusión de varios miembros de
los mayores del lugar, pero como yo no domino el "Chapurreau" (el idioma de
estos parajes) no me casqué un carajo de lo que decían. Total, que la discusión
terminó cuando uno de los participantes de la misma preguntó algo como que
porqué no votaba la
orquesta, a lo que el gritaba más algo respondió algo así como... "Perque no
guanyon sempre los mateixos".
Otro miembro de la comisión, preguntó entonces a quién tenían que votar, a lo
que el que gritaba más contestó: "Lo ca vulgau menos la Pork".
- Quién coño es ese de ahí? - le pregunté a Eku mientras señalaba al que
gritaba más
- ¿Ése? el presidente de la comisión
de fiestas! - me respondió.
Jok, al oírlo, saltó disparado hacia
la mesa de la comisión de fiestas, le cogí del brazo y le pregunté:
- ¿qué coño pasa jordi?
- Joder! quieren hacer tongo y que no vote la orquesta, y además los votantes no
pueden votar a la Pork!
- Cabrones!! Hijos de puta!!- grité yo - ¡¡Dadme las pistolas que los mato!!
Salí corriendo hacia la mesa de la comisión para agarrar del pescuezo a
semejante personajillo y hacerle tragar todos los programas de las fiestas que
encontrara y...
< Plaf! > Perdí el conocimiento.
- Cabronees! Hijos de putaa!! - gritó
John al enterarse de la notícia del atraco en fórnoles.
- ¿Que pasa papa? preguntó Jenny al ver la cara alterada de su padre.
John, con los ojos inyectados en sangre y todos los músculos de su cuerpo tensos
como cuerdas de guitarra, intentó calmarse.
- Los de la comisión de fiestas de Fórnoles, cambiaron las reglas para que la
penyapork no ganara el concurso de disfraces - dijo John
- ¡Papá, nunca te había visto tan cabreado! dijo alarmada Jenny.
- Esos cabrones lo van a pagar!! - dijo John mientras se ponía el chaleco de
combate - cariño, llama al general - añadió.
John entró en la caseta de herramientas, pulsó los botones del código de la
alarma, y entró en su refugio.
- Mmm vamos a veeer - masculló entre dientes - una m16, una impaciente, 2
granadas, el cuchillo de cortar mantequillaaa, si, creo que con esto bastará.
Puso todo el armamento en la mochila del Dir y se encaminó a la casa otra vez.
- Papà, el general al teléfono - dijo la niña mientras le daba el aparato a su
padre.
- John? - sonó la voz al otro lado - ¿qué pasa? - preguntó.
- General, debo viajar a España, necesito un helicóptero y protección para mi
hija aquí, dijo John.
- ¿Qué ha pasado muchacho? preguntó el General.
- ¿Recuerda la peña de Fórnoles? - preguntó John
- Sí, claro que me acuerdo de aquellos jóvenes, ¿tienen problemas, John?
- Exacto, general, les han vetado en el concurso de disfraces.
- ¡Cabrones! ¡Hijos de puta! - dijo el general - Ahora lo organizo todo para
llevarte el helicóptero
- Gracias señor.
- Todo por los chicos de la Pork! nos vemos en un rato, John.
Colgó el teléfono y se dispuso a esperar al Helicóptero.
- Papá, ¿vá algo mal? - preguntó la niña.
- Mira Jenny, dijo John, he llamado al General Kirby para que vengan un par de
soldados aquí, yo me tengo que ir unos días, pero volveré.
El helicóptero llegó y 2 soldados se bajaron y tomaron posiciones en la casa.
Luego bajó el general y saludó a John.
- John! cuanto tiempo! - dijo mientras le daba la mano.
- Sí, esperaba que no volviera a pasar nada de esto, pero ha sido imposible
evitarlo - dijo Kirby
- Esos cabrones pagarán por lo que han hecho a la Pork, se lo juro señor.
- Bien dicho, John, A por ellos!
John dió un beso de despedida a su hija, un saludo militar a su general, se
montó en el helicóptero y enfiló rumbo Este, hacia España.
Continuará...
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